He decidido no esperar las oportunidades, sino yo misma buscarlas. He decidido ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución. He descubierto que mi único rival no eran más que mis propios fallos, y que en éstos, está la única y mejor forma de superarlos. He dejado de temer a perder y he empezado a temer a no ganar. He aprendido que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
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